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Reflexión #7 ¿Le Asignas o le Delegas a Jesús?

Le damos gracias a Dios por tu vida. Oro de corazón para que puedas encontrar las respuestas que estás buscando en el día de hoy, y te agradezco profundamente por leer esta serie titulada: “¿Asignamos o Delegamos a Jesús?”

Para comenzar, examinemos las definiciones de estas dos palabras que usamos tanto, pero que guardan una gran diferencia:

  • Delegar: Otorgar a una persona u organismo el poder, la función o la responsabilidad para que actúe en representación nuestra o ejerza un cargo en nuestro lugar.

  • Asignar: Señalar, fijar o establecer específicamente lo que le corresponde hacer a una persona o a una cosa.

Sabiendo esto, te hago una pregunta para reflexionar: ¿Cuál crees que es la mejor decisión en nuestra vida espiritual?

  • a) Asignar a Jesús.

  • b) Delegar a Jesús.

Anota tu respuesta en un papel o piénsala bien. Al finalizar esta lectura podrás comparar, corregir y aprender si es necesario.

La lección de la pared pintada: El testimonio de Marcos Witt

En una ocasión, escuchando una enseñanza impartida por el reconocido salmista Marcos Witt, él compartía una maravillosa ilustración que aclara perfectamente este panorama:

Cierto día, un hombre debía salir de viaje de negocios. Antes de irse, llamó a uno de sus empleados de confianza y le dijo: “Necesito que me hagas el favor de pintar esta pared. Debo salir y quiero dejarte a ti encargado de esta tarea, pues confío plenamente en tus capacidades y habilidades. ¡Nos vemos pronto!”.

Cuando el dueño regresó del viaje, se llevó una gran sorpresa: la pared estaba pintada de un color que, a su vista, era terrible y nada agradable. El hombre sintió frustración, pero como siervo de Dios, sabía que debía actuar con sabiduría. Respiró profundo y se preguntó a sí mismo: “¿Yo le asigné la tarea o se la delegué?”.

Al recordar sus propias palabras exactas, se dio cuenta de que la había delegado. Cuando delegamos una labor a alguien, le otorgamos la libertad de usar su propio criterio y, por ende, debemos aceptar las decisiones que esa persona tome. Si no estamos dispuestos a aceptar su proceder, entonces sencillamente lo que debimos hacer fue asignar.

Un ejemplo de asignación habría sido: “Necesito que me pintes esta pared de color blanco satinado. Debo salir y te dejo encargado”. Cuando asignas, estableces límites estrictos y tienes el derecho de reclamar si las cosas no se hicieron exactamente como ordenaste.

Nuestra relación con el Maestro

Este principio aclara por completo nuestra vida de oración. A Jesús no lo podemos asignar. Nosotros no estamos en una posición jerárquica para darle órdenes a Dios ni para dictarle instrucciones de cómo debe solucionar nuestros problemas. El apóstol Pablo lo dejó muy claro en las Escrituras:

“Mas antes, oh hombre, ¿Quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?” — Romanos 9:20-21 (RV 1960)

Esta poderosa palabra nos muestra la posición correcta: Dios es el Padre Sabio y el Alfarero Soberano; nosotros somos sus hijos y el barro en sus manos.

Por lo tanto, cuando le oras al Señor para que te ayude en tu situación económica, sentimental, familiar o laboral, ten la claridad de que le estás delegando el control. Y al delegar en Él, tu deber es esperar con paciencia y creer. Lo que el Señor disponga para tu vida siempre, absolutamente siempre, será lo mejor. Aunque al principio no sea la respuesta que tú esperabas, al final verás con claridad que Dios jamás se equivoca.

Cuando hiciste tu oración de fe para recibir a Cristo como tu único Señor y Salvador, le delegaste el gobierno de tu vida. ¡Ya no te perteneces a ti mismo, le perteneces a Él!

Es hora de descansar en Su soberanía

Si ya has entregado tu vida y tus cargas en las manos de Dios, te animo a confiar en que Él tiene el control absoluto. Él no permitirá que nada escape de Su perfecto plan para ti. Así que hoy:

  • Descansa profundamente en Él.

  • Cree firmemente en Su Palabra.

  • Atesora cada una de Sus promesas en tu corazón.

  • Aviva el fuego del Espíritu Santo que hay dentro de ti.

  • Cumple con pasión tu propósito en esta tierra.

Y si te encuentras en una situación difícil y no sabes qué camino tomar, recuerda que la línea de comunicación directa con el Cielo está abierta: clama a Dios, porque Su amor y Su oído trabajan a tu favor las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Si en tus propias fuerzas ya no puedes más, es el momento de delegar esa carga al Señor. Él es un caballero; aunque es soberano, respeta tu voluntad y no entrará a gobernar ningún corazón que no lo invite a pasar. Como nos dice en Su Palabra:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. — Apocalipsis 3:20

¡Qué alegría saber que has terminado de leer esta reflexión! Agradecemos enormemente tu tiempo. A continuación, te invito a interactuar con nosotros y repasar lo aprendido.

🧩 ¡Es hora de jugar y aprender! Haz clic en el siguiente enlace para realizar nuestra actividad interactiva de hoy:

👉 Acceder al juego en línea aquí

Déjanos tu comentario abajo: ¿Estabas intentando "asignarle" tareas a Dios o ya estás listo para "delegarle" por completo el control de tu vida? 👇📖

Si este mensaje ha tocado tu corazón y deseas apoyar nuestra labor espiritual y de impacto social, te invitamos a conocer más y realizar tu donación a través de la Fundación FACOPEC: www.facopec.org. ¡Una misión con sentido social!

En el amor y la soberanía de Cristo Jesús, se despide tu amiga y hermana,

Angie Reza.

Diseño visual e ilustraciones: Creado en Canva Pro.

© 2024 Angie Reza. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial de este material por cualquier método electrónico o impreso sin la autorización expresa de la autora. “Al que honra, honra.” — Romanos 13:7.