“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”. — Deuteronomio 6:6-7 (RV 1960)
El mito de la carrera de la vida
Existe una frase en el mundo secular que dice con mucha certeza: “El hecho de que estés adelante no quiere decir que vas a ganar”. Con frecuencia nos dejamos arrastrar por la presión del sistema, sintiendo que la vida es una carrera de velocidad donde estamos retrasados. Por no actuar con sabiduría divina, muchos jóvenes se apresuran a embarcarse en etapas para las cuales no están maduros ni preparados, dando como resultado la triste realidad que vemos a diario: niños criando niños.
“¡Se maduró viche!”, es la expresión popular que escuchamos en nuestra cultura cuando alguien se salta los procesos de la vida.
En esta decimosexta entrega de nuestro blog, nos detendremos a estudiar a nuestra segunda planta de plátano, a la cual hemos bautizado como Pasmadina. Esta serie de reflexiones (que abarca desde la #15 hasta la #18) ha sido diseñada por el Espíritu Santo como un material de apoyo contundente para fortalecer las Escuelas de Padres y los altares familiares. Formar hijos para el Reino de Dios es mucho más que entregarles un dispositivo electrónico para que se entretengan, o desgastarnos trabajando solo para darles todo lo que “nosotros no tuvimos”.
La paradoja de Pasmadina
Acompáñame a leer la historia de nuestra segunda planta, un relato que rima con la cruda realidad de muchos hogares:
Esta es la historia de Pasmadina. A esta planta, ¡vaya si le ha sonreído la vida! Para la época de la cosecha, se encuentra bien linda y bien jecha.
Y aunque es de la misma coteja que Escombrina, sería bueno averiguar sus diferencias. Busqué y busqué, pero solo hallé cuarenta centímetros más de altura, en un hoyo que contenía una mezcla gris entre tierra, tejas y piedras.
A simple vista, Pasmadina parecía destinada al éxito total. Tenía un poco más de altura que Escombrina y su suelo no era puramente escombro; tenía una porción de tierra buena mezclada. Sin embargo, ¿por qué su amo terminó llamándola Pasmadina?
Porque cuando llegó el tiempo estimado en el que debía entrar en su fase reproductiva y dar el fruto esperado, pasaban y pasaban los días, y el racimo de plátanos simplemente no crecía. Se quedó pequeña, estancada, frenada en el tiempo. Al final, el agricultor tuvo que enfrentarse a una cruda y difícil decisión, al darse cuenta de que el fruto de Pasmadina estaba tan pasmado que no serviría ni para el sancocho de la casa.
Imagen: La planta Pasmadina estancada en su fruto — Fuente: Angie Reza
Si trasladamos esto por un momento a nuestra cocina, todos sabemos que cuando elegimos un plátano que se ha pasmado, es sumamente difícil de utilizar; la consistencia no es la correcta, no tiene sabor y nos vemos en la penosa tarea de cortar y desechar esa parte porque está echada a perder.
El peligro del terreno intermedio
¿Qué representa el suelo de Pasmadina en el rol de la paternidad? En la primera historia aprendimos que los escombros puros representan a padres que carecen de todo: de sanidad, de madurez, de amor y de sabiduría, debido a los traumas de su propia infancia.
Lo que vemos con Pasmadina es un terreno intermedio: una mezcla entre escombros, tierra fértil y tejas rotas. Esto tipifica a padres que posiblemente cuentan con una educación media y con condiciones intermedias para sostener a su familia, pero que al final terminan entregándoles a sus hijos solo la mitad de su esfuerzo. Y déjame decirte una verdad: la mitad de tu esfuerzo no es alimento suficiente para el crecimiento espiritual de tu generación.
Por eso te exhortamos en el Señor a planificar tu futuro con sabiduría. La sociedad actual necesita con urgencia padres responsables; no "medio responsables" o "medio honestos". La Palabra de Dios nos demanda una entrega absoluta y total para con ellos. Es vital tomarnos el tiempo para quemar cada etapa de la vida en el orden correcto: elegir la pareja bajo la dirección de Dios, culminar los estudios, sanar el corazón, y crecer y madurar física, mental y espiritualmente antes de traer descendencia a la tierra.
Pantallas vs. Presencia: El testimonio en casa
Nuestros niños, niñas y adolescentes se van a quedar "pasmados" en su desarrollo si permitimos que sigan pasando la mayor parte de su tiempo pegados a la pantalla de un televisor o un teléfono celular. Ellos están en la edad dorada para practicar un deporte, relacionarse con otros, descubrir el mundo, explorar el arte, aprender nuevos saberes y ser competitivos y sanos en sus entornos escolares.
Venimos de una generación de hijos que creció con la ausencia de sus padres debido a las largas jornadas laborales; niños que tuvieron que ser criados por tíos, abuelitos o guarderías. Hoy en día, las nuevas tecnologías nos están adentrando en una era donde muchos padres tenemos la bendición de trabajar desde casa. Sin embargo, este beneficio se puede malinterpretar. No se trata simplemente de que el padre o la madre estén físicamente encerrados en cuatro paredes con un computador; se trata de que los hijos reciban realmente el cuidado necesario, el abrazo a tiempo y el tiempo de calidad.
En el año 2020, durante los meses más estrictos del confinamiento por la pandemia, vivimos una experiencia muy confrontante con nuestra hija Nicolle. Ella siempre se ha caracterizado por ser una niña supremamente creativa, amante del dibujo, el diseño y la pintura. No obstante, en medio del encierro, y bajo el pretexto de que "estuviera quieta y ocupada" mientras nosotros respondíamos por nuestras labores, empezamos a facilitarle el teléfono celular con mayor frecuencia.
¿Qué sucedió en menos de 20 días? El cambio fue alarmante. La niña ya no quería tomar los pinceles, había perdido el interés por pintar y solo quería estar conectada a la pantalla, mostrando signos de irritabilidad si se lo quitábamos. Al identificar el grave error que estábamos cometiendo como padres, tuvimos que reaccionar de inmediato, aplicando medidas de restricción drásticas y diseñando estrategias creativas para ocupar bien su tiempo libre. Gracias a Dios reaccionamos a tiempo, impulsándola a reconectar con el arte y el deporte.
Conclusión: Evalúa tu suelo
Oramos en el nombre poderoso de Jesús para que hoy te tomes la tarea de evaluar con honestidad tu rol como padre o madre. Indaga en el secreto del corazón de tus hijos si ellos realmente se sienten protegidos, escuchados y seguros a tu lado, o si solo están recibiendo las sobras de tu tiempo y tu atención. No permitas que tu descendencia se pasme en el camino por falta de nutrientes espirituales.
¡Te envío un abrazo fraterno! Recuerda que esta serie es un viaje de transformación. Ya hemos confrontado los terrenos de Escombrina y Pasmadina. Te espero en la próxima reflexión para descubrir el secreto de Firmina, la planta que nos enseñará cómo florecer con estabilidad y dejar un legado que permanezca para siempre.
🧩 ¡Es tiempo de evaluar y sanar el altar familiar! Haz clic en el siguiente enlace para descargar la guía práctica de esta semana y trabajarla en tu próxima reunión en casa:
👉 Descargar Actividad para Escuelas de Padres - Reflexión #16
Déjanos tu comentario abajo: ¿Cómo manejas el uso de las pantallas con tus hijos en casa? ¿Qué estrategias te han funcionado para darles tiempo de calidad en medio de un día ocupado? ¡Queremos leer tu experiencia! 👇📖
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Removiendo el estancamiento y pastoreando con presencia el corazón de nuestros hijos, se despide,
Angie Reza.
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